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jueves, 23 de mayo de 2013

ARNAU Y SALINAS

ARNAU Y  SALINAS

 Podremos recorrer los orígenes del planeta desde el Devónico, recuperar la tradición minera asturiana y visitar la única mina museo del mundo bajo el mar; de la mano de Philippe Cousteau respiraremos la paz y la fuerza de un mar que ha unido culturas, tradiciones y ciencia: el Museo de Anclas Philippe Cousteau de Salinas, un homenaje a las personas que a través de los oceános han aportado los valores humanos, científicos de paz y encuentro a lo largo de la historia. La historia de Salinas y especialmente de Arnao está marcada por el establecimiento en el siglo XIX de la Real Compañía Asturiana de Minas de Carbón, para la explotación del carbón existente en el subsuelo de la localidad, y por la historia posterior de la compañía y sus sucesoras hasta la actualidad.
































La reciente decisión del servicio de Patrimonio del Principado de Asturias (España) de declarar a Arnao como Conjunto Histórico Industrial e incluirlo en el inventario del Principado de Asturias, afecta a buena parte de los elementos que se encuentran en la localidad de Arnao, como es el caso del castillete y otra serie de edificios y lugares relacionados con la Real Compañía de Minas.




La historia de la minería moderna en la Península Ibérica  empieza en la localidad asturiana de Arnao. Esta explotación ha sido pionera en muchos aspectos y en distintos periodos de la historia. Cuando apenas se conocía en España el carbón vegetal, un religioso, Fray Agustín Montero, vecino de Naveces descubría en el año 1591 una “piedra negra”, que se comportaba como el carbón vegetal y con la que se podían confeccionar herramientas.





EL CASTILLET







Comunicó el hallazgo al emperador Felipe II mediante un escrito que ha sido rescatado recientemente de los archivos del Ministerio de Cultura. El emperador, convencido de la valía del descubrimiento, dio a Arnao la primera concesión de explotación del carbón en la península.

La filtración de aguas fue la causa del cierre de esta explotación en 1915. En la época de la Real Compañía, la mayor parte de las galerías iban por debajo del lecho marino, desde ochenta metros por debajo del mar, hasta doscientos metros por debajo del mar; y se introducen hacia la playa unos seiscientos o setecientos metros, de hecho la filtración de agua se dio a unos cuatrocientos metros hacia el mar.







LA FÁBRICA Y LA MINA DE ARANAO (ASTURIAS) EN 1902, HOY UN ITINERARIO CULTURAL Y DE OCIO


En 1915 con la filtración de las agua marinas tan copiosa se llegó a la práctica paralización del laboreo en el pozo Arnao. Una causa similar ya había sido citada por Fuertes Acevedo en 1868 y parece ser que la filtración de aguas marinas era el principal problema que tenía la explotación, sobre todo en una época en la que el bombeo añadía sobrecostes excesivos. No queda claro si se trató de inundaciones repentinas o de filtraciones paulatinas, ni tampoco si se produjeron víctimas, aunque se ha llegado a recuperar documentación que pone de manifiesto al menos 6 víctimas en accidentes entre 1904 y 1915.








Arnau es, además de una hermosa playa, la primera mina de carbón de la península y el primer pozo vertical en la minería del carbón de Asturias. Su singular castillete, “el pozu güelu”, ubicado en un promontorio sobre la playa, ha resistido el paso del tiempo. Ahora, gracias a un proyecto municipal de recuperación del patrimonio histórico e industrial del litoral de Castrillón, volverá a la vida aunque con una ocupación un tanto diferente.






Como testigos de esa historia quedan restos de la antigua mina, de la fábrica de zinc y del poblado surgido a iniciativa de la Real Compañía Asturiana de Minas, que forman parte del Patrimonio Cultural de Asturias. La localización de la playa de Arnao, inmediata al importante foco turístico de Salinas pero más al abrigo de los vientos del nordeste, le resta protagonismo estival. Por su parte occidental aparecen las más importantes formaciones geológicas del litoral cantábrico. El paseo de Arnao a Salinas lleva por el túnel de las antiguas instalaciones y desemboca en el Museo de Anclas.

Las anclas, sirven para sujetar las naves al fondo del mar, y se mantienen tal como han sido a pesar de los numerosos avances tecnológicos en otros campos de la navegación, simbolizan lo que se aferra, lo que nos sujeta, lo que nos fija a una referencia, lo que, en definitiva, nos da seguridad en nosotros mismos y en el futuro. El mismo cuerpo humano ha sido comparado con el ancla del espíritu en la filosofía natural ancestral.

En 1990 el Ayuntamiento de Bilbao dona la primera de las anclas, la del buque "Consulado  de Bilbao", cuyo trágico final se conmemora en el museo de anclas asturiano, se encuentra hoy situada en la Peñona de Salinas. El 26 y 27 de agosto de 1983, se desencadenó sobre las costas cántabras y vizcaínas una gota fría que ocasionó la gran riada que asoló Bilbao. Fue tal el crecimiento de las aguas que el barco flotó por encima del nivel del muelle y terminó en la misma plaza del Ayuntamiento. A consecuencia de los daños sufridos, acabaría por hundirse. Sin embargo, su ancla fue rescatada y ahora descansa en Salinas, frente al mar Cantábrico. Otro ejemplo de cómo a través del mar se puede transmitir resiliencia y compartirla..












miércoles, 17 de abril de 2013

CUDILLERO

Cudillero es uno de los pueblos más bonitos de Asturias y también uno de los más visitados por los turistas, concretamente en verano, siempre está repleto de visitantes.
Se trata de un pueblo pesquero que posee un gran desnivel y por lo tanto, la mayor parte de sus calles son unas enormes cuestas que, aunque preciosas, revientan las piernas de cualquiera. En la parte baja está situado un precioso puerto que está repleto de sidrerías y restaurantes, junto a él, está ubicado el centro de la localidad, con el ayuntamiento y varias iglesias, y a partir de ahí, son todo calles que suben hasta arriba y que están rodeadas de preciosas casas bajas que como mucho poseen tres alturas.

















Lo más bonito de Cudillero es el conjunto y pasear tranquilamente por las calles empedradas. Además, cuando menos te lo esperas, te encuentras con auténticas joyas, como por ejemplo, una iglesia que posee una cristalera inmensa en cuyo interior hay un precioso Cristo que sobrecoge a todos los viandantes.
Cudillero es una localidad que posee muchísimo ambiente, por las noches hay una marcha impresionante y por eso es un destino muy elegido por los jóvenes, además, hay varios campings y numerosos hoteles y hostales.
Para quien busque fiesta este es un gran lugar y para los que prefieran las cosas tranquilas y sin excesiva gente también puede serlo, aunque eso sí, en cualquier estación del año excepto en verano.




LAS MEJORES PLAYAS DE CUDILLERO


Playa Albuerne
Playa Albuerne
11
Cudillero, Asturias.
200 metros 28 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 17 km.
Playa Calabón
Playa Calabón

Cudillero, Asturias.
520 metros 55 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 24 km.
Playa El Castrillón
Playa El Castrillón
10
Cudillero, Asturias.
300 metros 200 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 10 km.
Playa El Castro
Playa El Castro

Cudillero, Asturias.
110 metros 15 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 24 km.
Playa El Riego
Playa El Riego

Cudillero, Asturias.
10 metros 3 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 20 km.
Playa El Silencio / Gavieiro
Playa El Silencio / Gavieiro
50
Cudillero, Asturias.
330 metros 32 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es medio. Puerto de Cudillero / Distancia: 21 km.
Playa Gueirua
Playa Gueirua
10
Cudillero, Asturias.
120 metros 50 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 24 km.
Playa La Barquera
Playa La Barquera

Cudillero, Asturias.
250 metros 20 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 20 km.
Playa La Concha de Artedo
Playa La Concha de Artedo
70
Cudillero, Asturias.
760 metros 55 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es alto. Puerto de Cudillero / Distancia: 8 km.
Playa La Corvera
Playa La Corvera

Cudillero, Asturias.
250 metros 20 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 5 km.
Playa La Cueva
Playa La Cueva

Cudillero, Asturias.
390 metros 32 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es medio. Puerto de Cudillero / Distancia: 15 km.
Playa Las Rubias
Playa Las Rubias
40
Cudillero, Asturias.
415 metros 20 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 5 km.
Playa Los Botes / Malperro
Playa Los Botes / Malperro

Cudillero, Asturias.
170 metros 30 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 10 km.
Playa Oleiros
Playa Oleiros
11
Cudillero, Asturias.
510 metros 35 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es medio. Puerto de Cudillero / Distancia: 8 km.
Playa Peña Doria
Playa Peña Doria
20
Cudillero, Asturias.
250 metros 17 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 12 km.
Playa Portiella
Playa Portiella

Cudillero, Asturias.
60 metros 22 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 12 km.
Playa Puertochico
Playa Puertochico
01
Cudillero, Asturias.
40 metros 32 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 12 km.
Playa Ribera del Molín
Playa Ribera del Molín

Cudillero, Asturias.
200 metros 26 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 21 km.
Playa Rio Cabo / Ballota
Playa Rio Cabo / Ballota
20
Cudillero, Asturias.
1820 metros 20 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. El río Cabo divide los Concejos de Cudillero y Valdés, así como la propia playa.
Playa Salencia
Playa Salencia

Cudillero, Asturias.
150 metros 32 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es bajo. Puerto de Cudillero / Distancia: 20 km.
Playa San Pedro de Bocamar
Playa San Pedro de Bocamar
40
Cudillero, Asturias.
440 metros 145 metros de anchura. El grado de ocupación de esta playa es alto. Puerto de Cudillero / Distancia: 10 km.










HISTORIA:











El concejo de Cudillero, como tal, comienza su particular andadura en el siglo XIX. Su historia ha estado invariablemente unida a la comarca del bajo Nalón y, desde su creación, a Pravia, cabecera de la misma. Pese a esa ligazón histórica con la comarca praviana, se puede hacer referencia a algunos rasgos que de algún modo lo particularizan.

El asentamiento humano en lugares del concejo, ya en la Prehistoria, queda probado con el descubrimiento de cantos tallados y variado instrumental en Salamir y La Atalaya, núcleos rurales pertenecientes a las parroquias de San Martín de Luiña y Santa María de Piñera, respectivamente.

La presencia del pueblo prerromano de los pésicos, habitantes de castros, se deja sentir en toda la zona, algo a lo que Cudillero, obviamente, no permanece ajeno, siendo inventariados cinco de estos poblados fortificados: La Garita, en Riego Arriba (lugar de la parroquia de Oviñana) y La Cavona, en Lamuño (San Martín de Luiña), ambos hallados por José Manuel González; El Curión (con dos: uno en las cercanías del río Ferrera, Faedo, y el otro en Aroncés, dentro de la parroquia de Santa María de Piñera) y El Castro, localizado en Peñedo (San Juan de Piñera). La Edad Media proporciona los primeros documentos escritos referidos al ámbito territorial de lo que hoy en día es este término municipal.

Noticias históricas relativas a algunos lugares de Cudillero ya se tienen en el s. X (Alta Edad Media), cuando está a punto de concluir el período de la monarquía astur. La primera es del año 905: según Ciriaco Miguel Vigil, en Asturias monumental, epigráfica y diplomática (Oviedo, 1887), «Alfonso III dona á la Basílica Ovetense [San Salvador], entre otras Iglesias, la de Santa María de Velandres», hoy caserío de la parroquia de San Juan de Piñera. «Orderías, aldea de Faedo, Novellana y los valles de las Luiñas y de Santa Marina aparecen citados en diversos documentos fechados en 1125, 1158 y 1216» (Juan Luis Álvarez del Busto).

El hecho más trascendente del siglo XIII es la aparición de la primera noticia acerca de la existencia de la hoy villa de Cudillero, en la donación efectuada por Arias González Valdés al monasterio de Obona (concejo de Tineo, Asturias), en 1285, de «un suelo en el puerto de Cudillero, donde pudieran vender pan, y una cabaña con salida al mar sin que ningún señor se lo estorbase».

Agustín Bravo (Roque), cualificado autor de Cudillero (t. 3 de la obra «Asturias» dirigida por Bellmunt y Canella y publicada en 1900), supone que los primeros pobladores de la villa-capital eran pescadores procedentes de otros puertos de la costa cantábrica o de mares más alejados y escapados de los normandos, que se instalaron aquí por la fácil entrada y la situación resguardada del puerto, dándole el nombre de Codillero (quizá proveniente de «codo» o «codillo», en alusión a la forma del puerto), así llamado en el siglo XIII. Cabe otra interpretación: que dicho topónimo derive de la palabra latina cos-cotis («piedra»), concretamente de cotellum-cotellarium, [en castellano] «pedrero, playa de guijarros» (Álvarez del Busto). Estas gentes tenían modos de vida distintos a los de los labradores de la zona, por lo que tardaron mucho tiempo en entremezclarse.

Si los habitantes del concejo reciben el nombre de cudillerenses, los de la villa son conocidos como pixuetos, en clara correspondencia con la actividad dominante de la pesca, pues pixueto tiene su origen en el vocablo latino piscis y la terminación germánica ottu (Álvarez del Busto). En Cudillero vivían en barrios separados los pixuetos, instalados éstos en las proximidades del mar, y los caízos o terrestres, en el barrio de La Cai, a los que los primeros ignoraban por completo, manteniéndolos discriminados.

Gran parte del concejo de Cudillero estuvo bajo el poder feudal de los Omaña durante cerca de trescientos años (del XIII al XVI). A pesar de no tratarse de un coto jurisdiccional, A. J. de Banzes alude a las vejatorias imposiciones de esta poderosísima familia: «Los señores de la Casa de Omaña [...] tenían extraordinarias regalías, que es de tradición las perdieron por un litigio. No se podía poner fuego, abrir puerta ni ventana, antes que ellos lo hiciesen, en casa alguna del pueblo; y sin su licencia, ni se fabricaba alguna de nuevo. Tenía un pez de cada barco, que valía en la concha; y puerta particular para entrar en la iglesia...». Esta denigrante situación propició frecuentes enfrentamientos con los disconformes pixuetos, recurriéndose a armas y, mayormente, a pleitos para zanjar diferencias.

El Palación o Castiallu, nombre de la casa feudal de los Omaña, estaba instalado en el solar donde se levantó el Ayuntamiento en el s. XIX, junto a la iglesia. Imponía su posición, altiva, sobre una roca en el fondo del pequeño abrigo costero, dominando el puerto. Se trataba, según Fortunato Selgas, de «un edificio de planta irregular, debido a las desigualdades de la roca en que se sustentaba; y sus muros, de estructura incierta, trabajados de fortísima argamasa, tenían gran anchura, especialmente en los sitios más fáciles de expugnar». Por su parte, A. Bravo lo describe como «fuerte, con saeteras, almenas y torre del homenaje, con chimenea-anuncio para encender los hogares de las demás casas». A pesar de todo, Cudillero se convirtió en un famoso centro pesquero, que en el siglo XV solicitó la concesión del privilegio del alfolí (almacén) de la sal, petición, al parecer, no concedida nunca. Durante la etapa feudal, los pescadores formaron su gremio. De aquí salieron, otrora, intrépidos pescadores hacia las costas de Flandes, Inglaterra, Escocia o Portugal, y fueron muchos los que participaron en el cerco a Gibraltar y en las campañas de conquista de Sevilla y La Florida.

La Edad Moderna confirma a la villa pixueta como uno de los principales centros pesqueros del frente marítimo asturiano. Las obras de remodelación del puerto comenzaron en 1787 y, según Jovellanos, costaron 400.000 reales. Sin embargo, pese a los trabajos realizados en el transcurso del siglo XIX, en las postrimerías de esa centuria A. Bravo denuncia que la infraestructura portuaria resulta insuficiente para enfrentarse a la intensa actividad que en ella tiene lugar.

Este mismo autor (ob. cit.) afirma que «[el] concejo de Cudillero formó parte del de Pravia hasta el año 1837, en que se separó definitivamente, habiéndolo estado, temporalmente, durante los breves periodos constitucionales de 1812 y 1820».

Nace el siglo XX y con él brilla en todo su esplendor la soberbia quinta de los Selgas en El Pito (lugar lindante con la villa de Cudillero), levantada a finales del XIX, conjunto de palacio, jardines y pabellones diseñado por el ilustre arqueólogo Fortunato Selgas —dueño de la misma junto con sus hermanos Ezequiel y Francisca—, del que forma parte la impactante iglesia de Jesús de Nazareno, frente al palacio, y las escuelas de El Pito (1914), que disfrutaban de un notable prestigio, siendo entonces consideradas como uno de los centros pedagógicos más novedosos del país, donde, por iniciativa privada, se impartía enseñanza gratuita a los niños de la zona.

El contrapunto a tanta brillantez lo ponen los sombríos, trágicos acontecimientos de la guerra civil. Unos meses antes de la insurrección, la ultraderecha había sido la responsable del asesinato a balazos del líder de Izquierda Republicana de Cudillero, Bonifacio López. La tensión se dispara. El 17 de marzo de 1936, los parlamentarios asturianos del Frente Popular presionan para que un juez especial aclare dicho atentado ante lo que estiman «elementos fascistas protegidos descaradamente por la fuerza pública». Iniciadas las hostilidades, Novellana cae el 21 de agosto de 1936 en manos de las columnas gallegas costeras, fieles al Alzamiento, y la capital del concejo es tomada el 5 de septiembre.

Entre los hechos recientes más relevantes cabe destacar la adjudicación efectuada en 1969 por parte del Ministerio de Obras Públicas de la obra para la construcción del nuevo puerto de Cudillero, concluido al fin en 1984. Por otra parte, la quinta de los Selgas, de incalculable valor artístico, ha pasado a ser regida, en los últimos tiempos, por la Fundación Selgas-Fagalde. Histórica para el concejo fue la visita del heredero de la Corona, D. Felipe de Borbón, a los pueblos de Novellana y Soto de Luiña, con motivo de la entrega a ambos del premio Príncipe de Asturias al Pueblo Ejemplar —en esta ocasión, compartido—, correspondiente al año 1992.

«Hay en el concejo once brañas vaqueiras. Nueve en la parroquia de San Martín de Luiña, una en la de Santiago de Novellana y otra en la de Ballota. Los vaqueiros, al igual que en otros concejos, sufrían constantes humillaciones por el resto de los vecinos, materializándose el límite entre unos y otros, en la inscripción aún existente en el interior de la iglesia de San Martín de Luiña: "No pasen de aquí a oir misa los vaqueiros". Algo parecido ocurría en Novellana, donde los vaqueiros no podían recibir la comunión a no ser a la entrada del templo» (Álvarez del Busto).





























lunes, 18 de junio de 2012

GIJON


HISTORIA DE GIJÓN




La ciudad de Gijón tiene su origen y desarrollo a partir de su peñón, auténtica fortificación natural, rodeada de arenales, pantanos, pedreros y acantilados; muy cerca, sus suaves colinas; hacia ellas se ha ido abriendo la ciudad como un abanico, a partir de su pequeña península y sus primeros barrios extramuros, donde de sumar siglos se quedó el sabor gijonés.













"Playos" o "culos moyaos" son apodos que usan los Asturianos para referirse a los Gijoneses y todo referente al agua, y por ella, el puerto y por él, la minería y la industria de estos últimos siglos. Mercantil e industrial desde siempre, destacando el sector servicios en los últimos años, en ella se han integrado multitud de personas llegadas de otras partes del Principado y de las comunidades vecinas.



Aunque su tradición como lugar de descanso y veraneo viene de antaño, (sin referirnos por ello a cuando deportaban a estos parajes), es en los últimos años cuando coincidiendo con una renovación de la ciudad, en accesos, plazas y jardines, se incrementa de forma espectacular su oferta lúdica en todos los aspectos, siendo lugar de encuentro los fines de semana, épocas de vacaciones de Semana Santa, Carnavales y Navidad y naturalmente los meses de verano.

Las recientes excavaciones arqueológicas de la Campa de Torres y el Monte Areo nos acercan a la dimensión de la comarca de Gijón en la antigüedad, pero en la propia ciudad sólo quedan las partes bajo el nivel del suelo de lo que fueron unas termas romanas. Todo lo demás que hubiere habido antes de finales del siglo XIV, excepto su puerto, fue quemado y arrasado, quedando la ciudad desierta, tardando un siglo en que por orden real fuera construida de nuevo.

La Campa de Torres es, como su nombre indica, el promontorio del cabo Torres, que se encuentra entre el Puerto de El Musel y la ría de Aboño, detrás de donde en la actualidad se encuentran los depósitos de gas, (auténtico símbolo moderno de la ciudad, por ser varias esferas de gran tamaño que puestas en lo alto de la Campa del Cabo Torres se ven desde gran parte de Gijón).



Como decía, detrás de estos depósitos y aprovechando el estrechamiento de la allanada que formaría la parte más alta del brazo de tierra que entra en el mar, las excavaciones nos muestran restos de fosos, murallas y puestos de guardia (510 a. C.), que nos preparan para imaginar las buenas posibilidades de habitabilidad, junto con el exagerado valor defensivo del lugar, pues sus escarpados acantilados lo hacen inexpugnable, sin ni siquiera acceso al mar, pudiendo defender un gran espacio, controlando un pequeño paso; y es que un poco más delante de la entrada, van apareciendo restos de edificaciones y pozos de agua y poco más se puede decir pues los estudios no han hecho más que comenzar y es muy poco lo excavado. Pero la visita y el paseo son del todo recomendables pues aparte del parque arqueológico, el Faro de Torres y las maravillosas vistas de la costa Asturiana hacen que el lugar disfrute de un atractivo especial.

El Monte Areo, enclavado entre los concejos de Gijón, Carreño y Llanera, muy cerca de La Campa Torres, es una necrópolis con más de 30 túmulos censados, 4 de los cuales han sido excavados. Pero lo que más llama la atención de este paraje es que una gran parte de la cresta de la montaña es tan llana y nivelada que incluso estuvo dentro de los posibles emplazamientos del aeropuerto de Asturias; pero esta nivelación tan perfecta es imposible que se forme de una manera natural, menos aún en una tierra como la nuestra.

Lo que el estudio y una nueva relación de pruebas nos deparará en el futuro sólo depende de los intereses que envuelvan el acatar los resultados.

El nombre de Gijón podría venir según Miguel de Unamuno del latín "saxus" peñasco, roca, con el proceso siguiente: saesu - saixu - xeixo - sexo - xixo - jijo. En Salamanca se llama "jijo" a un rollo de piedra usado en un juego, por lo que Gijón, seria un Jijo o Xixo grande. Según el francés Juan Bautista Bullet (1.699-1.775) el nombre de Gijón podría venir de las palabras celtas "g y"= agua - y - "o m"= rodeada.

El grafismo tal y como lo conocemos hoy en día aparece por primera vez en el año 1.288, por una merced expedida en Burgos. En los intentos de buscar una referencia histórica que diese nombre a la población que fuere Gijón en é poca romana Noega y Gigia son las más empleadas, pero:

Noega es citada por Ptolomeo, Plinio, Pomponio Mela y Estrabón, como departamento importante del litoral Cantábrico, pero sin precisar su localización.

Gigia nombre de origen griego, citada por Ptolomeo al sur de los Astures, por lo que su localización queda muy lejos del actual Gijón.

También son muy nombradas las Aras Sextinas consagradas al emperador Augusto por Sexto Apuleyo, que estarían en La Campa Torres; de ellas solo se conserva una lápida con una inscripción, que en la actualidad se encuentran en el Tabvlarivm Artis Astvriensis, de Oviedo.

La mejor muestra de restos romanos serían las Termas del Campo Valdés en el muro de San Lorenzo, al lado del Ayuntamiento. Datan de los primeros años de nuestra era y sólo queda la parte subterránea, que pertenecería a una gran villa romana.

También las Murias de Beloño, en la parroquia de Cenero, son los restos de otra villa romana. Data del siglo I con reformas posteriores y se aprecian dos sectores, una villa urbana o señorial y otra rústica. Se encontró una medalla del emperador Claudio (41- 54 d.C.).

Si de los romanos hay poco, menos aún de los pueblos bárbaros y son las crónicas de la reconquista que colocan al gobernador musulmán en Gijón, de donde partiría con la tropa que perseguiría a Pelayo hasta Covadonga.

No hay más noticias hasta el siglo XIV, donde aparece el primer Trastámara: Don Enrique, llamado El Bastardo y el de Las Mercedes, conde de Trastámara y de Gijón.

Llegó de Sevilla a refugiarse de su hermano el rey Pedro I El Cruel o El Justiciero.

En Gijón, Enrique fue acogido calurosamente y por ser su residencia la ciudad se convirtió en corte.

El enfrentamiento entre los dos dio lugar a momentos de tensión y choques sangrientos que culminaron en los Campos de Montiel (1.368-1.369), donde se proclamó rey de Castilla Enrique II, noticia que llenó de júbilo a los gijoneses.

El rey traspasó a su hijo bastardo don Alfonso, el título de Conde de Gijón y Noreña, además de numerosos señoríos y fortuna, heredados por el monarca de su padrino Rodrigo Alvarez de las Asturias.

Alfonso fue levantisco y ambicioso, lo que llevó a Gijón a sufrir nuevos sitios y a don Alfonso a prisión, de la que salió al fallecimiento de Juan I y la proclamación siendo aun niño de Enrique III, llamado El Doliente por su precaria salud.

Don Alfonso reanudó las luchas para derrocar al rey y volvió a encastillarse en la plaza fuerte que era Gijón, considerada entonces una de las primeras de Europa. Sufrió largos asedios, defendiéndose incluso con tropas mercenarias. En el año 1.395 el asedio se recrudece, el puerto fue bloqueado y la plaza la rindió, ante la ausencia del conde, la condesa Isabel, por falta de defensa ante la nueva artillería de la época.

El rey Enrique III, la mandó destruir y sobrevino un incendio ordenado por el corsario inglés Arripay, del que sólo quedó intacto el puerto.

Desde entonces se dio a Gijón por plaza desaparecida hasta bien entrado el siglo XVI

más información sobre los Trastamara (en las Crónicas de Gijón -siglo XIV-)

Durante el siglo XV y XVI la villa fue creciendo poco a poco, creando barrios extramuros. En 1.618 había suficientes casas fuera del barrio de pescadores, como para que comenzara a llamársele de "Cima de Villa"

En el siglo XVII aparece la villa representada en el croquis del licenciado Fernando de Valdés, que le envió a Felipe IV en 1.635.

En el siglo XVIII se registra un hecho trascendental para Gijón: en Enero de 1.744 nace en la villa Gaspar Melchor de Jovellanos y Jove Ramirez, cuyos trabajos en política nacional sólo son la cúspide de una vida dedicada al bienestar de la sociedad. Fueron tan variados e intensos sus estudios y logros que referiremos los principales respecto a Gijón:


- En 1.872 (ya era consejero de S.M.) presenta al Ayuntamiento su Plan de Mejoras, de carácter urbanístico, proponiendo muros de defensa, nuevas calles, un nuevo plano de la ciudad y la plantación de numerosos árboles

- Por los yacimientos de hierro, piensa en esa industria para convertirlo en acero.

- También propone activar el comercio de pescado y crear buenos marinos para la exportación de carbón

, para ello

- Fundó la Escuela de Náutica, en 1.793
- Fundó el primer Instituto español, inaugurado en 1.794. (Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía)
- Idea la construcción y después la dirige, de un Camino Real que uniese Asturias con la Meseta(por Pajares)
- Idea la construcción del puerto de Gijón, rematando con el proyecto de El Musel.

Su vida fue una lucha contra el atraso, la pobreza, la ignorancia, el fanatismo y la intolerancia, siempre que desde el gobierno se planteaba un problema, se le encomendó a Jovellanos el estudio y planteamiento de sus posibles soluciones.

Muy tristes sinsabores se abatieron sobre Jovellanos al final de sus días, como se desprende de sus últimos escritos, pero el mayor fue el de sentir inútil el tremendo esfuerzo que realizó.



La invasión napoleónica

El pueblo de Gijón fue el primero de toda España en levantarse contra la autoridad francesa, ocurrió el 27 de abril de 1.808 y tal fue el tumulto que el propio cónsul francés hubo de pedir amparo a la corporación municipal. Las tropas invasoras permanecieron hasta el 21 de enero de 1.811 con su secuela de represalias, hambre, etc...


Las guerras carlistas



Las guerras Carlistas no tuvieron gran repercusión; es al final de la segunda cuando la ciudad tiene una nueva prolongación por el monte de Begoña y el arenal, saneando las marismas del río Piles y construyendo el muro de la playa de San Lorenzo.

En 1.880 se crea el Ateneo Casino Obrero, con clases nocturnas para obreros.


El siglo XX

Las crisis del siglo XX, así como los movimientos sociales y revolucionarios se vivieron intensamente en Gijón, culminando estos desencuentros en los trágicos años de la Guerra Civil y su prolongado final, con la huida de los exiliados por el puerto y los años de la postguerra, llena de hambres y miedos.

En la misma ciudad, que era del bando republicano, el Cuartel de Simancas quedó en manos de la fuerza nacional y estuvo sitiado durante meses. Por el bando Nacional el buque Cervera y los aviones; muchos alemanes, disparaban sus armas contra la población y un ejército mal equipado.

Según avanzaban las fuerzas nacionales, los refugiados se amontonaban en la ciudad, hasta que también ella iba a caer y todos se pusieron a marchar por mar en menos barcos de los que podían llevarlos.

Los años pasaron, UNINSA-ENSIDESA-ACERALIA, que así se ha llamado el alto horno que preside la siderurgia, La mina La Camocha, donde se creó en la década de los 60 la primera CC.OO. del sindicato comunista, y la ampliación del Puerto del Musel representan los más destacados logros en el terreno laboral de la ciudad de los últimos 30 años, y que todavía trabajan con relativa normalidad después de la reconversión industrial de los 80.

Las conservas y la construcción naval, casi han desaparecido.

Gijón evoluciona en la mejor perspectiva de la región, siendo la vanguardia económica y social de Asturias y punto de referencia en el desarrollo y la historia de España.














POEMA




Cantares de Asturias

Y luego, a media noche, cuando empezamos a descender
Hacia el ardiente valle de Gijón,
Hacia sus negros y carmesíes, in media res,
Era como si mi propia cara ardiera otra vez
Ante el labio aventado y la boca carmesí
Del montón de periódicos al que prendimos fuego
Una tarde de viento, papeles que volaban
En atadillos de llamas, diminutos brulotes por el aire
Que amenazaban el techo de paja de la casa y los almiares:

Porque casi nos asustó el épico crepitar
De aquellas ardientes fundiciones y hornos
En los que el turno de noche trabajaba en lo suyo
Y perdimos toda esperanza de entender el mapa
Y aceleramos maldiciendo la pésima carretera.

La mañana siguiente, camino de Piedras Blancas,
Me sentí como ánima por la cual alguien rezara.
Vi hombres con guadañas cortando los rastrojos,
Riqueza de colmenas, una bocamina y una ermita,
Cuévanos llenos de oro de maíz.

Era yo un peregrino nuevo en aquella escena
En la que entraba sin embargo como en terreno familiar,
El Gaeltacht, pongamos, en 1950,
Cuando me saludaban, aunque poco les importaba
A las familias que trabajaban en los campos junto a la carretera

Que me miraban y movían la mano desde su otro mundo,
Como era costumbre cerca de Piedras Blancas.

En San Juan de la Arena
Un deslumbrante día de corpus.
Dos ríos seguían su curso bajo el sol.
Incisión de los cauces sobre los llanos arenales.
El mar estaba en calma y deslumbraba más allá de los bajíos.

Por la tarde, gaviotas in excelsis
Subían y bajaban por el aire como monaguillos
Con sus quiebros rápidos y velas y respuestas
En la solemne penumbra catedralicia llena de ecos
De la lejana Compostela, stela, stela.




Saúl FERNÁNDEZ

GIJON ES UN SITIO MARAVILLOSO LLENO DE PLAYAS











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